
El Ayuntamiento de Gandia ha dado un paso decisivo en la configuración de su futuro más inmediato al presentar las líneas fundamentales del presupuesto municipal de 2027, un documento que ha sido aprobado por la Junta de Gobierno Local y remitido al Ministerio de Hacienda dentro del plazo legal establecido. El consistorio saforenta se enfrenta así al nuevo ejercicio con una hoja de ruta que consolida el camino de estabilidad presupuestaria y saneamiento financiero iniciado en los últimos años, al tiempo que garantiza una capacidad inversora elevada para seguir impulsando los proyectos estratégicos de ciudad que han marcado la gestión municipal.
El responsable económico del Ayuntamiento, Salvador Gregori, ha sido el encargado de desglosar las cifras que sustentan este plan financiero, subrayando que la previsión de ingresos se ha elaborado siguiendo estrictamente el criterio de caja exigido por el Ministerio de Hacienda. Tomando como referencia la recaudación media de los ejercicios 2024 y 2025, el equipo de gobierno ha buscado garantizar la máxima prudencia financiera en un contexto de incertidumbre económica. De este modo, las líneas fundamentales contemplan unos ingresos no financieros de 104,75 millones de euros, a los que se suman 190.000 euros de ingresos financieros vinculados a operaciones técnicas de amortización, configurando un marco de recursos que permite tanto el mantenimiento de los servicios públicos como la ejecución de obras y proyectos de calado para la ciudad.
Disciplina fiscal con margen para la inversión
Uno de los aspectos más significativos del presupuesto de 2027 es la reducción del gasto corriente respecto a los límites establecidos por el Plan de Sostenibilidad Financiera. Mientras que el máximo autorizado para este ejercicio se sitúa en 93,3 millones de euros, las líneas fundamentales prevén un gasto corriente de 91,02 millones, lo que supone una reducción superior a los 2,2 millones de euros. Esta holgura no es anecdótica: refleja la capacidad del equipo de gobierno para compatibilizar el cumplimiento riguroso de los compromisos de sostenibilidad con la necesidad de mantener servicios públicos de calidad y, sobre todo, con la ambición inversora que caracteriza al modelo de gestión municipal.
En cuanto a la distribución detallada del gasto, el capítulo de personal llegará a los 39,58 millones de euros, incorporando las actualizaciones salariales previstas por la legislación estatal para el conjunto de las administraciones públicas, un factor que asegura la estabilidad laboral de los empleados municipales y el reconocimiento a su labor. Por su parte, el capítulo de bienes y servicios ascenderá a 43,79 millones de euros, una partida destinada a garantizar la prestación de los servicios municipales y la calidad urbana en los barrios de Gandia. Los gastos financieros se situarán en 1,83 millones de euros, mientras que las transferencias corrientes alcanzarán los 4,75 millones de euros. Además, el fondo de contingencia contará con una dotación de 1,05 millones de euros, proporcionando un colchón de seguridad ante imprevistos que pudieran surgir durante el ejercicio.
Esta estructura presupuestaria se inscribe en un contexto más amplio de modernización urbana que ya ha comenzado a materializarse en iniciativas como la expansión del programa Patis Oberts, que ha transformado espacios educativos y patrimoniales en zonas abiertas al vecindario, reforzando el tejido social y cultural de la ciudad. La apuesta por la proximidad también se evidencia en medidas como la distribución de 400.000 euros en cheques de consumo para impulsar el comercio local, una línea de actuación que se verá complementada por las inversiones previstas en el presupuesto de cara a fortalecer la economía de base en los próximos meses.
12,45 millones en inversiones sin nueva deuda
Pese a las restricciones derivadas del Plan de Sostenibilidad Financiera, el Gobierno municipal prevé destinar 12,45 millones de euros a inversiones reales durante 2027, una cifra que evidencia la determinación del equipo de gobierno de no detener la transformación de Gandia. Salvador Gregori ha explicado que estas inversiones no supondrán un incremento del endeudamiento municipal, ya que se financiarán mediante la captación de subvenciones procedentes de otras administraciones, la venta de patrimonio municipal y los recursos generados por la misma eficiencia económica del Ayuntamiento.
«Hemos demostrado que es posible seguir invirtiendo en la transformación de Gandia sin cargar más deuda sobre la ciudadanía y manteniendo una gestión económica responsable», señaló la edil al presentar estas cifras, dejando claro que la filosofía de gobierno prioriza el equilibrio entre inversión y austeridad. Este planteamiento recuerda al modelo de resiliencia urbana que Gandia ya proyectó ante foros internacionales, consolidando su reputación como referencia en gestión sostenible ante los desafíos climáticos globales.
La estrategia financiera del Ayuntamiento incluye además una aceleración decidida en la reducción de la deuda heredada. La Junta de Gobierno aprobará una amortización anticipada de deuda por importe de 3,028 millones de euros, que se suma al millón de euros aproximadamente que el Ayuntamiento ya estaba obligado a amortizar durante ese ejercicio. De este modo, el consistorio habrá reducido deuda por más de 4 millones de euros en un solo año, un dato que refuerza la credibilidad institucional y mejora la capacidad de actuación futura en un escenario de disponibilidad creciente de recursos propios.
La combinación de disciplina fiscal, capacidad inversora y reducción de pasivos sitúa a Gandia en una posición privilegiada dentro del panorama municipal valenciano. El presupuesto de 2027 no es solo un documento contable: es una declaración de intenciones que confirma que la ciudad puede crecer, modernizarse y mejorar la calidad de vida de sus vecinos sin comprometer su salud financiera. Con más de 12 millones de euros destinados a inversiones y un horizonte de deuda decreciente, Gandia afronta el nuevo año con la confianza de quien ha demostrado que la responsabilidad económica y la ambición urbanística no son términos incompatibles, sino los dos pilares sobre los que se construye el futuro de una ciudad que mira al presente con determinación y al largo plazo con visión estratégica.




