
La XIII edición de la Fira del Motor se prepara para tomar las calles de Gandia los próximos 8, 9 y 10 de mayo, transformando el corazón urbano en un gran escaparate de la industria automotriz. Con una ubicación privilegiada en pleno centro de la ciudad, el evento se posiciona como la única feria del sector que se celebra al aire libre dentro de un municipio, lo que le confiere un carácter distintivo y una capacidad de atracción que año tras año convoca a miles de visitantes, tanto de la comarca de la Safor como de zonas más alejadas.
Según la concejal de Comercio, Elena Moncho, la feria no solo responde a una tradición consolidada, sino que este año llega con un renovado dinamismo y una previsión de visitas y ventas que supera a las ediciones anteriores. La responsable municipal ha destacado el carácter transversal de la iniciativa, que además de impulsar directamente al sector del motor, genera un efecto arrastre sobre el comercio, la hostelería y los servicios locales, convirtiendo cada jornada en una oportunidad de reactivación económica para numerosos establecimientos de la ciudad.
La participación de 33 firmas comerciales, que abarcan desde vehículos nuevos y de ocasión hasta motocicletas, patinetes eléctricos y soluciones de movilidad reducida, refleja la solidez del tejido empresarial gandiense. Víctor Moll, vicepresidente de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de la Safor, ha subrayado que la representación de marcas en Gandia es comparable a la de grandes capitales como Valencia, Madrid o Barcelona, un hecho que, según su análisis, genera inversión sostenida y mantiene altos niveles de ocupación en el municipio.
El motor de la economía local: empleo, facturación y expectativas de venta
Los datos ofrecidos por los organizadores revelan que la edición del año pasado superó los 8 millones de euros en facturación, una cifra que posiciona a la feria como uno de los motores económicos más relevantes de la agenda anual de Gandia. Este rendimiento no es aislado; se enmarca en una tendencia nacional de recuperación donde el mercado de vehículos ha alcanzado los 1,2 millones de unidades vendidas, acercándose nuevamente a los niveles previos a la pandemia. La expectativa para esta edición es que la combinación de descuentos exclusivos, financiación especializada y la presencia de ofertas únicamente disponibles durante los tres días del evento impulse una nueva ola de transacciones, beneficiando tanto a concesionarios como a compradores.
El impacto se extiende más allá de la venta directa. La afluencia de visitantes estimada en varios miles por día se traduce en una mayor ocupación hotelera, un incremento en la consumo de hostelería y una demanda adicional de servicios auxiliares como seguros, talleres y recambios. En este sentido, la feria actúa como un catalizador que fortalece la cadena de valor local, generando empleo temporal y permanente en sectores vinculados a la movilidad y al comercio.
Innovación y presencia de marcas internacionales: el salto hacia la movilidad del futuro
Una de las novedades más destacadas anunciadas por Víctor Moll es la llegada de nuevas marcas internacionales, muchas de ellas de origen asiático, que están liderando el desarrollo tecnológico del sector. Estas firmas traen consigo no solo una mayor variedad de modelos, sino también avances en propulsión alternativa, conectividad y sistemas de asistencia al conductor. La feria se convierte así en un punto de encuentro donde el público puede conocer de primera mano las últimas tendencias en movilidad eléctrica y híbrida, así como prototipos que exploran la conducción autónoma, una tecnología que, según los expertos del sector, podría comenzar a probarse en Europa en los próximos años.
La presencia de estas marcas no es meramente simbólica; su participación implica una transferencia de conocimiento y una posible apertura de canales de distribución que podrían consolidar a Gandia como un nodo estratégico para la introducción de innovaciones en la península. Además, la exposición de vehículos adaptados para personas con movilidad reducida refuerza el compromiso del evento con la inclusión y la accesibilidad, aspectos cada vez más valorados por los consumidores y las administraciones públicas.
Impacto transversal: hostelería, comercio y accesibilidad en la ciudad
La concejal Elena Moncho ha insistido en que la feria no es un acontecimiento aislado para el sector del motor, sino una plataforma que dinamiza toda la economía urbana. Durante los tres días de apertura, los bares, restaurantes y tiendas del centro experimentan un aumento significativo de la clientela, lo que se traduce en mayores ingresos y en la creación de puestos de trabajo temporales. Esta sinergia se ve potenciada por la ubicación céntrica del evento, que permite a los visitantes combinar la visita a los stands con una jornada de ocio y compras en el casco histórico.
Además, la feria facilita el acceso a información y pruebas de vehículos que de otra manera requerirían desplazamientos a concesionarios situados en las periferias o en otras ciudades. Esta proximidad mejora la experiencia del consumidor, reduce la barrera de la distancia y favorece una toma de decisión más informada. En el ámbito de la movilidad sostenible, la exposición de patinetes eléctricos y otras alternativas de transporte personal contribuye a sensibilizar a la ciudadanía sobre opciones menos contaminantes, alineándose con los objetivos de reducción de emisiones que marcán las políticas locales y europeas.
Perspectivas a medio plazo: recuperación del sector y retos de la conducción autónoma
El contexto macroeconómico muestra señales de mejoría tras la crisis sanitaria, con un mercado nacional que se acerca a los niveles de actividad prepandemia. La Fira del Motor de Gandia, al consolidarse como una cita de referencia, se posiciona como un indicador temprano de la salud del sector y como un termómetro de la confianza del consumidor. La capacidad de atraer 33 firmas y de proyectar una facturación que supera los ocho millones de euros sugiere que tanto los distribuidores como los fabricantes ven en la ciudad un mercado fiable y con potencial de crecimiento.
Mirando hacia el futuro, los desafíos que plantea la transición hacia la movilidad eléctrica y la eventual integración de sistemas de conducción autónoma requerirán una adaptación continua por parte de los actores locales. La feria, al servir como espacio de prueba y difusión de estas tecnologías, puede jugar un papel clave en la preparación de la infraestructura urbana, la formación de técnicos y la concienciación de la población. Asimismo, la colaboración entre el Ayuntamiento, las asociaciones sectoriales y las empresas participantes será esencial para asegurar que los beneficios del evento se traduzcan en mejoras estructurales y en una mayor resiliencia económica frente a ciclos de fluctuación del mercado.
Una visión de futuro: la Fira del Motor como termómetro de la revitalización urbana
En síntesis, la XIII edición de la Fira del Motor no solo celebra la tradición y el dinamismo del sector automotriz en Gandia, sino que también refleja una estrategia más amplia de revitalización urbana y económica. La combinación de una ubicación céntrica, la participación de un número significativo de firmas y la presentación de innovaciones tecnológicas posiciona al evento como un motor de desarrollo que trasciende la mera exposición de vehículos. Su capacidad para generar actividad comercial, hostelera y de servicios, junto con su papel en la difusión de soluciones de movilidad sostenible y accesible, lo convierte en un referente para otras ciudades que buscan equilibrar crecimiento económico con calidad de vida. Por tanto, la feria se erige hoy como un acontecimiento relevante cuya influencia se proyectará mucho más allá de los tres días de celebración, dejando una huella duradera en el tejido social y económico de Gandia.




