
La Guardia Civil ha detenido en Gandia (Valencia) a un trabajador de una sucursal bancaria por estafar 25.000 euros a una de las clientas de esta oficina, una mujer de avanzada edad, según ha informado la Benemérita en un comunicado. El arrestado realizaba extracciones de dinero de la cuenta de esta clienta, hasta alcanzar la cantidad total citada. Los hechos, que se encuadran en un delito continuado de estafa, han sido investigados por agentes del área de investigación del Puesto Principal de Oliva, con las diligentias entregadas posteriormente en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Gandia Plaza número 3.
El modus operandi: de la tarjeta al PIN modificado
La investigación se inició el pasado 2 de marzo tras una denuncia interpuesta en dependencias oficiales. La víctima, una mujer que vive sola desde el fallecimiento de su esposo y que no tiene familiares en España, manifestó que entre los días 16 de enero y 6 de junio de este año le habrían estado realizando extracciones de dinero de su cuenta bancaria utilizando una tarjeta a su nombre. La mujer también explicó que había procedido a dar de baja la tarjeta personándose en el banco, que había acudido en varias ocasiones a la sucursal y que siempre trataba con el mismo empleado.
Asimismo, apuntó que este trabajador llegó a pedirle que cambiase el pin de acceso a la aplicación bancaria delante de él, para comprobar que con este nuevo pin podía acceder desde su terminal móvil a dicha aplicación. La víctima añadió que al regresar a su domicilio e intentar acceder a la aplicación, se dio cuenta de que el PIN era incorrecto. Tras realizar la Guardia Civil gestiones con la entidad bancaria, esta indicó que las extracciones se habían realizado en un cajero de Gandia, por lo que se hizo el estudio y el visionado de las imágenes de esos momentos.
La identificación delculpable y los accesos ilícitos
Los agentes lograron de ese modo identificar al hombre que realizaba esas retiradas de dinero y resultó ser el empleado de la entidad bancaria con el cual siempre trató la denunciante. La Benemérita concretó que este hombre, como empleado del banco y al tener acceso a los datos de los clientes, habría accedido a los de la denunciante, había solicitado la tarjeta sin su autorización, bien física o virtual a través de la APP bancaria, y no la había dado de baja cuando fue requerido para ello. Además, podía usar esa tarjeta porque tendría el PIN.
La Guardia Civil ha señalado que el detrado eligió a esta víctima por ser una mujer de avanzada edad que vive sola desde el fallecimiento de su esposo y por ser extranjera y no tener familiares en España. El arrestado es un varón de 29 años y de nacionalidad española y se le atribuye un delito continuado de estafa. La elección de la víctima refleja un patrón de selección basado en su vulnerabilidad percibida, explotando su condición de persona mayor y su relativa aislamiento social en el entorno local.
Este caso pone de relieve las vulnerabilidades que pueden existir en los sistemas de seguridad de las entidades financieras cuando se combinan accesos internos a datos sensibles con una posible falla en los protocolos de verificación y control de activaciones de tarjetas. La investigación no solo ha esclarecido los hechos, sino que ha servido para identificar un punto crítico en el flujo de trabajo bancario que podría ser objeto de revisión para prevenir situaciones similares. Las autoridades continúan con las indagaciones para determinar la extensión completa de los accesos no autorizados a la información de la clienta y posibles conexiones con otros delitos de carácter financiero. La justicia ha tomado cartas en el asunto, y las consecuencias legales para el implicado serán determinadas por los tribunales competentes. La comunidad de Gandia, que recientemente ha tenido que enfrentarse a otros desafíos como la intensificación de la limpieza de imbornales o alertas por olas de calor, ve cómo la seguridad en servicios esenciales como el bancario vuelve a ser un tema de actualidad y preocupación ciudadana.




