
El Club Balonmano Gandia inicia una nueva temporada con el objetivo de continuar haciendo crecer este deporte en la ciudad y, especialmente, de reforzar el trabajo con las categorías de formación. La entidad abre sus puertas a niños y niñas que quieran conocer este deporte, probar un entrenamiento y empezar a formar parte de los diferentes equipos de base. Esta apertura responde a una estrategia clara de fomento del balonmano en la infancia y la adolescence, buscando no solo incrementar el número de practicantes sino también sentar las bases de una future generación de jugadores y jugadoras comprometidas con el club.
La propuesta de la entidad va más allá del aprendizaje deportivo. Desde las categorías inferiores, el club apuesta por una formación basada en el esfuerzo, el respeto, el compañerismo, la superación y el compromiso con el equipo. «El balonmano se aprende jugando. Los valores, viviéndolos en equipo», señalan sus responsables. Esta filosofía es la que quiere acompañar a sus jugadores y jugadoras desde los primeros entrenamientos: aprender a compartir, ayudar al compañero, entender qué significa formar parte de un equipo e ir desarrollando, con el paso de los años, aprecio por el deporte y por el mismo club. El CBM Gandia entiende que las categorías base son mucho más que el primer escalón deportivo; son el lugar donde se construye el futuro de la entidad y donde cada niño o niña puede encontrar un espacio donde divertirse, relacionarse, crecer y sentirse parte de un proyecto colectivo, en el que el compromiso con la ciudad es tan importante como el rendimiento deportivo, como refleja la reciente/distinción de colectivos en el VI Acte Cívic.
Una invitación sin compromiso para descubrir un deporte dinámico y colectivo
La actividad del CBM Gandia se concentra en el Pavelló del Raval, escenario que se convierte en el punto de partida para que los más pequeños experimenten por primera vez la dinámica del balonmano. Durante estas primeras semanas de curso, cualquier niño o niña interesado puede acercarse al Pabellón del Raval de Gandia y probar un entrenamiento con su grupo, aunque no haya jugado nunca antes a balonmano. Esta iniciativa busca eliminar barreras de entrada y presentar el deporte de manera amigable y accesible, permitiendo a las familias que todavía no conocen el balonmano acercarse sin compromiso y descubrir un deporte dinámico, completo y profundamente colectivo. La (apertura) del club busca también consolidar la presencia del balonmano en la comarca, posicionándolo como una opción deportiva atractiva que va más allá de la mera práctica, integrando valores esenciales para el desarrollo personal.
Para el Club Balonmano Gandia, esta temporada supone un reto adicional: seguir creciendo en un contexto en el que el deporte base es fundamental para el tejido social y deportivo de la ciudad. El club no solo busca nuevos talentos, sino también fortalecer los lazos con la comunidad, usando el deporte como herramienta de unión y educación. La experiencia de los entrenadores y la estructura del club están orientadas a que cada niño y niña se sienta valorado y motivado, independientemente de su nivel previo. Esta apuesta por la formación integral, que combina deporte y valores, es la que permite al CBM Gandia distinguirse como un club comprometido con el futuro de sus jugadores y con el desarrollo de Gandia, en línea con iniciativas como el reciente paso clave del gran centro de investigación marina de Gandia, que también apuesta por el futuro de la ciudad a través de la investigación y la innovación, como se detalla en este enlace.
La decidición del club de abrir sus puertas de manera amplia e invitar a las familias a participar sin compromiso refleja una comprensión profunda de la necesidad de integrar el deporte en la vida cotidiana de los niños. Al ofrecer la posibilidad de probar entrenamientos de forma gratuita y desenfadada, el CBM Gandia reduce la ansiedad inicial y fomenta la curiosidad deportiva. Esta estrategia no solo beneficia a los nuevos jugadores, sino que también enriquece el entorno deportivo local, creando una red de apoyo entre familias, entrenadores y jugadores. El balonmano, con su naturaleza colectiva y exigente, se presenta como una herramienta ideal para enseñar colaboración y resiliencia, habilidades que trascienden el campo de juego y se aplican en todos los aspectos de la vida, reforzando el compromiso del club con una formación completa que prepare a los niños para los desafíos del futuro.




