
Incertidumbre política y el futuro de las obras costeras
El anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de adelantar la campaña electoral al 29 de noviembre, ha dejado en suspenso la continuidad y los plazos de múltiples iniciativas del Ejecutivo central que afectan directamente a la comarca de la Safor. La decisión, tomada después del rechazo de los reales decretos ley en materia de vivienda, introduce una atmósfera de duda que permea desde la protección del litoral hasta la gestión de los recursos hídricos, poniendo en riesgo proyectos que llevan años en marcha y que son clave para la calidad de vida de los municipios costeros.
Ejes de actuación: playas, ríos y transporte
En el sur de Gandia, la Dirección General de la Costa y el Mar ha concluido la redacción de un plan de regeneración que abarca ocho kilómetros de costa, desde la desembocadura del Serpis hasta el puerto deportivo de Oliva, y que incluye a Gandia, Daimús, Guardamar de la Safor, Piles, Bellreguard y Miramar. El proyecto, que ya cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental favorable, prevé la creación de un gran cordón dunar y la aportación de 1,3 millones de metros cúbicos de arena, frente a los 690.000 inicialmente previstos. No obstante, la obra aún depende de la aprobación gubernativa y de la disponibilidad presupuestaria para pasar a la fase de ejecución.
En Tavernes de la Valldigna, la espera se prolonga. La actuación de regeneración del tramo comprendido entre la playa del Brosquil de Cullera y la Goleta de Tavernes, impulsada hace tres años, sigue sin la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) necesaria. El paso del temporal Harry en enero dejó graves daños, con la caída de varias terrazas por el fuerte oleaje, lo que ha acentuado la urgencia de acometer las obras, aunque la burocracia sigue frenando el avance.
Otro de los focos de atención es el proyecto hidrológico del río Vaca, uno de los cauces con mayor riesgo de inundación en la Safor, especialmente entre Tavernes y Xeraco. Con un coste estimado de 42 millones de euros, este plan fue declarado prioritario hace más de 15 años, contó con proyecto constructivo y declaración ambiental, pero nunca ha sido ejecutado. La falta de canalización y laminación del cauce, cuya desembocadura conocida como Gola genera frecuentes desperfectos, mantiene a los vecinos en expectativa de una solución que, hasta la fecha, no ha materializado.
En el ámbito de la movilidad, la duplicación de la vía entre Gandia y Cullera se presenta como una infraestructura estratégica para mejorar el servicio de Cercanías. Con una longitud aproximada de 23 kilómetros y una inversión que supera los 170 millones de euros, el proyecto ha superado la Declaración de Impacto Ambiental y se encuentra en plena redacción. Según el calendario previsto, el estudio será entregado a Adif dentro de aproximadamente un año, momento en el que la disponibilidad de fondos y la coordinación con la administración serán determinantes para su puesta en marcha.
En medio de este escenario de incertidumbre, la comunidad local sigue adelante con iniciativas que refuerzan el tejido social. Mientras la ciudad celebra el legado de Piedad Vila Sesé en el Día de la Gente Mayor de Gandia, el Club Balonmano Gandia abre sus puertas para que niños y niñas de la ciudad y la comarca descubran el deporte, ofreciendo una alternativa de ocio y salud que contrasta con la espera de las obras públicas.
Por su parte, el ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, bajo la dirección de Diana Morant, ha confirmado la adjudicación de las obras del Centro de Investigación en Tecnología de las Ciencias del Mar, que se destinará a la protección de los océanos, la lucha contra el cambio climático y la captación y formación de talento. Esta inversión, que se suma a los proyectos pendientes de la Safor, representa una apuesta por la investigación marina que podría aportar soluciones innovadoras a los desafíos medioambientales que enfrentan los municipios costeros.
En conclusión, el adelanto electoral ha congelado el ritmo de ejecución de múltiples proyectos clave en la Safor, desde la regeneración de playas y la gestión de ríos hasta la modernización del transporte ferroviario. La continuidad de estas iniciativas dependerá de la capacidad del próximo gobierno para equilibrar la presión presupuestaria, la prioridad política y el interés de los ciudadanos que, día a día, viven los efectos de la falta de avance en infraestructuras que podrían mejorar su calidad de vida y la resiliencia de la costa.




